Salmón
Entre la gran variedad de mariscos, el salmón lo considero como ese ejemplar "elegante". Aunque los filetes pueden contener algunas espinas, no es tan riesgoso como otros. La carne tiene un color tenue, especial, que va muy de la mano con su sabor. Al prepararse no impregna el ambiente y por el contrario su aroma invita a disfrutarlo pronto.
Los filetes
los ofrecen en los supermercados, pero igual se pueden conseguir en
marisquerías y mercados. Con solo sal y pimienta y apenas unos minutos previos
a cocinarse se puede adobar. Al sartén o la plancha con el mínimo de aceite, se
colocan primero con la piel hacia abajo, de manera que se vuelva firme y
empiece a cocinarse a fuego medio bajo. El aceite se puede aromatizar con ajos
apenas majados, con todo y su cáscara y unas rodajas de limón para que se
mezclen todos esos ricos sabores.
Después de
unos pocos minutos, se le da vuelta para que se cocine por ambos lados. Por lo
general son cortes gruesos, que permiten ir controlando que el centro ya esté
cocinado por el cambio completo de color. No hay que dejarlos sobre cocinar.










