Se entiende como bizcocho en Costa Rica, la rosquilla de masa de maíz aliñada con sal y queso, en forma de empanada o lazo, con una consistencia por lo general crujiente, dura y tostada.
Parece ser una adaptación de los colonos españoles, que usaron el maíz para sustituir el pan de harina de trigo y luego fue tomando su propio matiz en la cocina costarricense.
La receta tradicional contempla el uso de varios ingredientes, donde sobresale el queso, la leche agria y hasta natilla (sour cream). (
ver receta)
Como les comentaba en la entrada anterior, rescaté esta versión del
cuaderno de recetas de Doña María Ester González Flores, (1914), que me parece que el uso del vitamaíz le da un resultado muy interesante. El vitamaíz es un polvo, como la maicena (fécula de maíz) que se utiliza sobre todo en la preparación de atol, o para espesar líquidos, pero tiene un grado de color amarillo, lo que contribuye a resaltar la presentación.
Adjunto les comparto la fotografía tal como se aprecia en el cuaderno, titulada "biscochitos":

Y aquí se las transcribo para mejor comprensión:
1 libra de masa, de maíz cocinado y molido (aproximadamente ½ kilo)
1 taza de vitamaiz
4 onzas de manteca o mantequilla (equivale a 4 cucharadas, bien puede usarse margarina)
1 libra de queso rallado (1/2 kilo, semiduro y con sal)
1 cucharadita de sal
Con estas cantidades salen unas 24 unidades pequeñas.
Se mezcla la masa con la mantequilla, de inicio puede hacerse con un tenedor, pero después siga con la mano. Cuando están bien unidas se añaden los demás ingredientes y se amasa un poquito hasta formar una bola de pasta, la que se estira a lo largo.
Se parte en trozos pequeños. Yo los convertí en una bolita primero, los majé como tortilla y se acomodan tipo media luna, sin presionar pues la misma pasta se une y queda aire para que se cocine por dentro.
Se pasan a una bandeja sin engrasar y se llevan al horno, a 350 ° por unos 30 minutos.
Se retiran y se dejan refrescar tan solo un par de minutos. Esto porque con la experiencia de probarlos de inmediato y luego saborearlos al día siguiente, me parece que es el tipo de receta que se disfruta mejor, así recién hechos. Luego recalentados, aunque conservan su buen sabor, la textura no es la misma.
Una receta fácil, con herencia y olor a hogar. Si la prueban, me gustaría saber de sus resultados. Yo las seguiré haciendo muy a menudo.