Para los niños, personas de poca edad, o los que llevamos viva el alma de niños, los dulces siempre serán bien recibidos y la Navidad es una época para recibirlos.Esta receta es muy práctica, colorida y sobre todo muy rica. Hasta los pequeños de la casa pueden participar en su elaboración y eso será un motivo más para disfrutar y compartir. Los ingredientes son: 1 lata de 300 gramos de leche condensada, ½ taza de maní (cacahuates) y unas 30 galletas “María” que pueden representar 2 tazas ya molidas. (Opcionalmente puede sustituirse el maní por almendras u otra semilla seca).
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Se inicia procesando las galletas, pero sin que se haga completamente polvo y se reserva. Lo mismo con el maní. Eso sí, cada ingrediente por separado. Si desea que los niños participen, pídanles que las quiebren dentro de una bolsa plástica, las majen o al menos permitan que activen el botón del procesador de alimentos.
En una olla o sartén con teflón, a fuego bajo, empiece a cocinar la leche condensada con cuchara de madera; debe mover en todo momento! Cuando empiece a tomar un color caramelo, se agrega el maní sin dejar de mover. Por cucharadas se va añadiendo las galletas molidas. Poco a poco se va a ir compactando, de manera que cuando se empiece a desprender de la pared de la olla se puede retirar.
Rápidamente se coloca la mezcla en un solo recipiente previamente enmantequillado, o en varios moldecitos, como platos plásticos. Aquí si es importante la ayuda de los niños. La decoración se hace con semillas de maní, confitura de colores, pedacitos de higo o con otros confites y hasta se puede rociar con coco deshidratado. Todo es inspiración y diversión en este momento. Se deja enfriar y será el momento para disfrutarlo.
Un detalle importante es que se puede preparar previamente, se conserva bien en refrigeración cubierto con plástico adhesivo. Además se puede envolver en celofán (plástico de color) o papel cebolla y se convierte en un regalo perfecto para estos días.
