El Mozote es una planta leñosa, de hojas velludas y ovaladas y tiene unas flores pequeñas amarillas. Su fruto es una cápsula eriza, son como puntas chiquitillas de puerco espín y cuando uno camina cerca de estas plantas, dado que nacen en los potreros y campos abiertos, se te pega en la ropa y en el cabello. Era un juego divertido, armarse de un puño de éstas y tirárselas a los compañeros de escuela por detrás en la ropa y el pelo, son como imanes, se pegan muy fácil y “el burrito de San Vicente lleva carga y no la siente”. Ja ja, Que recuerdos!
Justo por ser una planta común no tiene mucho estudio científico, pero las abuelas siempre se lo recetaban a uno para “refrescar y entonar la panza”. Esto porque su corteza tiene un mucílago que se activa con el agua y genera un resultado parecido a la linaza, con un aspecto baboso, pero que su uso medicinal se rescata como remedio casero. Incluso se hacen infusiones para aliviar el resfriado.
De verdad no es tan fácil conseguirlo si se vive en la ciudad, pero al menos en Costa Rica, en las ferias del agricultor los fines de semana y en algunas sodas de mercado, los frescos de mozote siempre están presentes. También se logra conseguir los tronquitos para hacer su propia receta en casa.
Basta con quebrar los palos del mozote, sumergirlos en agua durante unos días y entonces se obtiene el líquido espeso, el cual se puede endulzar al gusto y tomar como agua de tiempo. Algunos le ponen sirope para dar color e incluso lo mezclan con pulpa de tamarindo, haciendo una bebida mixta de sabores. No obstante, sin añadir nada, tampoco tiene un mal sabor.
El término “mozote” también se aplica entre el vocabulario costarricense, para referirse despectivamente a los jóvenes o pequeños, pero sobre todo a la gente que llega “arrimada” o se integran a actividades sociales sin invitación.


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