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lunes, 3 de junio de 2013

picadillo rábano y repollo

El conocido rábano es una planta que se caracteriza por el consumo de sus ricas raíces. Tradicionalmente lo usamos en ensalada, pero también se usa en recetas calientes, o como acompañante de sopas. Tiene un gran aporte de vitamina C y una consiguiente una acción antioxidante y beneficiosa para la formación de dientes, huesos, y aumento de los glóbulos rojos. Asimismo, también destaca un alto contenido en fibra, muy favorable para el sistema digestivo, el tránsito intestinal y también para sentir sensación de saciedad.

La primera vez que probé un picadillo fue con carne (VER RECETA), me sorprendió y me gustó mucho su sabor. Una vez que la puse en práctica pues me di mi propia autorización para modificarlo. Así entonces lo hice con chorizo (RECETA) con un buen resultado. Por igual es importante destacar que las hojas tiernas también se pueden usar en diferentes preparaciones. (Aquí una receta mía).

Cuando voy a la feria y encuentro esa variedad pequeñitos como bolinchas, pues de inmediato los visualizo en una ensalada. Pero los largos, esos mismos que se usaban para remedio de la garganta, esos son los mejores para hacer picadillo. Entre lo que se sabe y lo que uno puede dar rienda y aprovechar el resto de ingredientes, hice este otro picadillo añadiendo el repollo, igual que se añade a un chop suey, sopas y más, siendo algo así como una ensalada caliente. 
Requiere de un unos 6 rábanos grandes, lavados y rallados con todo y cáscara; 1 repollo tierno pequeño rallado fino y unos 500 gramos (1/2 kilo) de chorizo (puede usar carne molida o soya), achiote, sal y condimento al gusto.


En una olla sofría el chorizo sin la tripa, que se vaya cocinando en su propia grasa, mueva constantemente, añada 1 cucharadita de achiote e incorpore primero el rábano, deje unos minutos como a sudar, que se ablande y luego añada el repollo. Mezcle bien y añada sal, condimento o pimienta si lo considera en este momento. Apague el fuego y deje unos minutos tapado.
Ya después lo puede disfrutar servido en tortillas, o como complemento de su comida. 

domingo, 22 de abril de 2012

picadillo rábano y chorizo

El rábano es una hortaliza de raíz, es decir, está debajo de la tierra y solo sobresalen las hojas. Se le conoce  de forma común como Rábano, Rabanillo, Rabanito ó Nabo. Su nombre científico es Raphanus sativus y su origen es de Oriente.  Existen variedades, en tonalidades de color y sobre todo en tamaño.

Quizá su característica más importante es su cierto grado de sabor picante. Hay variedades grandes, alargados más bien y los pequeñitos, de forma casi redonda. Las hojas que por lo general se desechan, tienen un alto grado vitamínico y fue de gran preparación en la historia de la gastronomía de Costa Rica, al igual que otras hojas, tallos y plantas son comestibles.
 Por lo general usamos el rábano solo en ensaladas, algunas veces como acompañantes de sopas, pero les cuento que también se saborea  muy bien al hacerlo en picadillo. Puede hacerse con carne (ver receta) o bien con chorizo, opción que les comparto aquí. No obstante, también puede omitirse la carne y dejarse en la forma más simple y sabe bien. 


Para esta receta ocupa unos 10 rábanos grandes, 1/2 kilo de chorizo, 2 sobres de consomé o condimento de su preferencia, una cabeza de ajo pequeña picada, 1 cebolla grande y 1 chile dulce grande finamente picado (pimiento), 1 tallo de apio y 1 rollo de culantro; 1 cucharadita de achiote (colorante natural) y salsa tipo inglesa al gusto. 
Los rábanos hay que lavarlos bien, se les quitan los extremos y se pasan por la parte más gruesa del rallador con todo y cáscara. Se pone agua a hervir con una cucharadita de sal y se añade el rábano. Se deja unos 15 minutos hirviendo, se pasa a un saco de franela y se escurre bien con las manos, o bien usando la secadora de ropa. La idea es que quede bien seco.
En una olla ponga a cocinar el chorizo sin la cobertura, que se vaya cocinando a fuego medio, en su propia grasa, cuando ya esté suelto y con buen color, se integran los ajos, cebolla, chiles, apio y la mitad del culantro. Luego se le añade el achiote y los condimentos.
 Se deja tomar sabores y entonces se incorpora el rábano ya escurrido. Se mezcla todo muy bien y se deja unos minutos más. Antes de retirar del fuego añada el resto del culantro y tape solo un minuto.
Estará listo para servirse como un acompañante de comidas, o servirlo en gallitos con tortillas y un buen café.

lunes, 5 de diciembre de 2011

sopa de patacones


 Si le gustan las sopas esta será una de sus favoritas. Si buscan en la red se darán cuenta que con este título hay diferentes versiones. En esencia consiste en un caldo a base de carne o pollo, verduras y servida con patacones (o tostones como también se le conoce), que son plátanos verdes fritos. Compartiendo en mi página de facebook una sopa que es típica en Costa Rica de plátano verde cocinado, picado o rallado y con leche, alguien me decía que era mucho mejor la de patacones. En realidad no la había probado. Y leyendo las opciones, quize hacer algo diferente y la verdad que me gustó mucho más de lo que sonaban las otras. Decidí prepararla con chuleta ahumada y este es el resultado.

La dinámica muy sencilla, pero con un resultado y sabor excelente. Requiere de un par de chuletas ahumadas, 2 plátanos verdes, ½ kilo de yuca (mandioca), 1 cebolla, 1 chile dulce, 1 zanahoria, 1 papa, ramita de apio, tomillo, culantro, 1 salsita de tomate 200 gr (estilo ranchero), ½ cucharadita de sal y rábanos para acompañar.
Primero cocine la chuleta ahumada sobre un sartén apenas barnizado de aceite, sin añadir ningún condimento. Dore por ambos lados. Retire el hueso y pártalas en trocitos. Páselas a un caldero, añada 1 litro de agua, adicione el apio, tomillo, cebolla, chile dulce y la sal. Deje hervir por unos 5 minutos, retire el tomillo (y el apio si no le gusta cocinado). Añada la yuca, papa y zanahoria peladas y picadas en trozos; baje a fuego medio, añada la salsita de tomate, para que se vayan cocinando las verduras y todo forme un buen sabor. Rectifique al final.
Mientras prepara los patacones: pele los plátanos, pártalos en rodajas de unos 3 cm, colóquelos en agua, séquelos y en un sartén con aceite caliente ponga cada rodaja a dorar por ambos lados. Retírelos y aplástelos con una pataconera o bien con plástico y entre 2 platos se aplanan. Al aceite de nuevo a dorar. Escurrir en papel absorbente.

Servir la sopa con un par de patacones coronando y los demás a un lado, junto con el rábano partido en rodajas, para ir añadiendo al caldo y que no se suavicen mucho. Y si su gusto le permite, añada los patacones dentro del caldo desde antes y disfrute de esta rica sopa. Un chorrito de jugo de limón y le cuento que tiene usted una gran receta!

viernes, 24 de septiembre de 2010

hojas de rábano


El rábano pertenece a la familia de las Crucíferas, donde se incluyen verduras como las coles y los berros. La importancia de esta familia de hortalizas reside en que contienen unos compuestos de azufre, considerados como potentes antioxidantes que ayudan a prevenir algunas enfermedades. Se conoce la existencia de seis especies de rábano, el más conocido que se cultiva tiene su nombre científico como Raphanus sativus.

En sus variedades destacan el color rojo intenso, o algunos más claros, y hasta blancos. Alargados y redondos pequeños, son fibrosos y tienen sabor leve picante, el cual se elimina si se pela su cáscara. Por lo general lo usamos en ensaladas, enteros, tajadeados, se puede preparar picadillo (ver receta) y añadidos en algunos guisos para dar ese picantito a la comidas. Solos con sal, entre una sopa y procesado en algunas salsas.

Si los rábanos conservan las hojas, éstas han de tener un color intenso que garantice su frescura. Las hojas también pueden ser consumidas cocinadas de forma similar a las espinacas o utilizarse en la elaboración de infusiones. En la cocina antigua de Costa Rica, las hojas de rábano figuran como un alimento comestible, al igual que las hojas de remolacha, chicasquil, y de otros vegetales. Quizá por la falta de otros alimentos, no obstante, por su sabor y efectos nutritivos. Es una práctica que ha perdido vida.

Y es tan simple. Les comparto esta receta de fajitas de pollo con hojas de rábano. Se eligen las hojas más tiernas, brillantes y enteras. Se desinfectan en agua con gotas de limón ó vinagre, incluso unas 3 gotas de cloro. Se enjuagan bien con agua limpia y se pasan por agua hirviendo por un par de minutos. Se retiran y escurren, para luego partirlas.

Se sofríe en aceite una pechuga de pollo, (marinada por un par de horas, previamente con especias y condimentos de su elección), se le añade 1 cebolla y 1 chile dulce partidos en juliana, se deja cristalizar y se añaden las hojas de rábano. Una buena sugerencia es rallar un par de rábanos y añadirlos también, le dará volumen y un rico sabor a la receta. Si considera necesario puede salpimentar de nuevo y dejar que todo se integre bien.

Sencillo, en unos minutos se tiene un complemento del almuerzo, o bien sírvalo en gallitos y verá que rico sabe. Las recetas de antaño son pura vida!

martes, 29 de junio de 2010

picadillo de rábano


El rábano es una hortaliza de raíz, es decir, está debajo de la tierra y solo sobresalen las hojas. Se le conoce de forma común como Rábano, Rabanillo, Rabanito ó Nabo. Su nombre científico es Raphanus sativus y su origen es de Oriente. Existen variedades, en tonalidades de color y sobre todo en tamaño.

Quizá su característica más importante es su cierto grado de sabor picante. Hay variedades grandes, alargados más bien y los pequeñitos, de forma casi redonda. Las hojas que por lo general se desechan, tienen un alto grado vitamínico y fue de gran preparación en la historia de la gastronomía de Costa Rica. Al igual que otras hojas, tallos y plantas comestibles.
Uno de los remedios caseros, que me dieron de niño, a mi y a muchos otros, era justamente haciendo un boquete o agujero profundo dentro de un rábano largo. Se dejaba en posición vertical para que soltara el líquido y eso se lo recetaban para los males de la garganta, tos o ronqueras…como el agua picaba un poquito, a veces le ponían un pizca de azúcar… pero después de todo era rico y terminaba uno curado.

Quizá el mayor uso que damos al rábano es en ensaladas, partido, rallado, combinado con otros vegetales y legumbres, también algunos lo incluimos para acompañar sopas y hasta el pozol. No obstante también se luce como picadillo. Aquí les comparto la opción para prepararlo con carne.

Como ingredientes se ocupan unos 30 rábanos grandes, 1 kilo de cecina cocinada y luego molida (carne de res tipo posta), 2 sobres de consomé o condimento de su preferencia, una cabeza de ajo pequeña picada, 1 cebolla grande y 1 chile dulce grande finamente picado (pimiento), 1 tallo de apio y 1 rollo de culantro; 1 chile pequeño picante, ¼ de taza de aceite o manteca, 1 cucharadita de achiote (colorante natural) y salsa tipo inglesa al gusto. De estas cantidades sale una buena olla de picadillo, puede reducir a mitades.

Los rábanos hay que lavarlos bien, se les quitan los extremos, se parten y se muelen, usando máquina moledora de maíz o de arracache, para una consistencia fina (podría intentarse con procesador); se pone agua a hervir con una cucharadita de sal y se añade el rábano ya picado. Se deja unos 20 minutos, se pasa a un saco de franela y se escurre bien con las manos, o bien usando la secadora de ropa. Lo ideal es que quede bien seco.

Aparte se sofríe en el aceite los ajos, cebolla, chiles, apio y la mitad del culantro. Luego se le añade el achiote, la carne y los condimentos. Se deja tomar sabores y entonces se incorpora el rábano ya escurrido y el resto del culantro. Se mezcla todo muy bien y se deja unos minutos más.

Estará listo para servirse como un acompañante, pero no hay duda que se saborea más con tortillas y un buen café.