Mostrando entradas con la etiqueta malanga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta malanga. Mostrar todas las entradas

miércoles, 7 de septiembre de 2022

malanga puré

 

Puré de malanga

La malanga es un tubérculo muy parecido al ñampi, tiquisque o ñame. Es perfecto para añadir en la "olla de carne", en sopas.

Ya sea que lo cocine de forma individual, pero si le queda de la olla de carne le recomiendo este puré. En un tazón májelo con un poquito de caldo.

En una olla cristalice cebolla, ajos, con pizca de aceite y buena mantequilla. Añada la malanga majada y mezclar. Un poquito de sal o sazón al gusto y cucharadas de caldo para dar la humedad deseada. Terminar con culantro picado y listo. Un sabor muy criollo


malanga picadillo

 

La malanga es un tubérculo muy nutritivo. Usado en la tradicional olla de carne, en sopas y puré. También se puede preparar en picadillo.

Se pela y se pica en cuadritos no muy pequeños. Se pone a “blanquear” en agua hervida, para que se suelte el almidón. Se lava y se deja en agua fría para conservar su consistencia.

Luego en una olla se sofríe cebolla, chile dulce, ajos, tomillo, con pizca de aceite, mantequilla, cúrcuma (o achiote). Ahí se añade la malanga picada y a fuego medio bajo se mueve hasta que termine de suavizar. Se condimenta al gusto y se termina con culantro picado.

En gallos con tortilla o para acompañar sus comidas. Receta de Olga Hidalgo.


sábado, 2 de abril de 2011

tortas de malanga

 La malanga es un tubérculo de consumo mínimo en la dieta del costarricense. A pesar de que no tiene un sabor desagradable, la gente solo lo usa como una verdura añadida en sopas  y esto hace monótono el ingrediente.

Es por esta razón que en la entrada anterior, les compartí la CREMA DE MALANGA y ahora les comparto la idea de hacer tortas de malanga, que bien puede ser presentado como buñuelos.


Tan sencillo como pelar 1 malanga pequeña (300 gr), lavar bien y rallar finamente. Añadir 1 huevo apenas batido, 1 pizca de sal, ½ taza de queso blanco tierno y empezar agregar cucharadas de harina o de polvo de pan, para lograr una pasta consistente.


Luego se colocan cucharadas de la mezcla en un sartén con aceite a fuego medio, dorando por ambos lados  y escurriendo el exceso de grasa en papel toalla. (opcionalmente podría añadirse perejil picado a la mezcla, o bien ajo en el aceite antes de freír, para lograr otros sabores)


Así están listas para disfrutarse con su bebida preferida o para picar en cualquier momento.
    


viernes, 1 de abril de 2011

crema de malanga


La malanga es un tubérculo de forma ovalada, en tamaños que varían al igual que una papa, hasta más grandes que un coco. Pueden pesar en promedio unos 500 gramos; con una cáscara abultada y oscura, la cual es fácil de eliminar y su interior es blanco con rayas de un tono lila o marrón.  La planta tiene hojas verdes grandes, las que cuando están tiernas se pueden disponer como si fueran espinacas. No obstante ya maduras se desechan.

Una vez que el tubérculo se extrae de la tierra debe disponerse en un plazo menor a 7 días, aún si se conserva en refrigeración, para disfrutar su calidad, sabor y textura. Históricamente ha sido usado en la dieta de los indígenas y en las zonas rurales se  usa para espesar sopas y guisos.

En Costa Rica se ha incorporado a la “olla de carne” y en otras recetas como tortas y puré. Hoy en día se ha industrializado e incluso se vende como hojuelas fritas (chips).

Hoy les comparto esta receta de crema de malanga, acompañada de chips y huevo de codorniz. Se prepara así de fácil.
Ingredientes: 1 malanga mediana, 1 taza de leche, 200 grs de queso crema,  1 cucharada de mantequilla, 1 cebolla pequeña, 1 cucharada de culantro, hojas de orégano, 2 dientes de ajo, sal,  condimento al gusto (consomé) y huevos de codorniz duros (hervidos).
Elimine la cáscara de la malanga, corte en trocitos y hierva en agua con sal por 30 minutos a fuego medio. Aparte del fuego, pero no elimine el caldo.
Coloque en la licuadora los trozos de malanga sin caldo, añada la mitad de la leche, culantro y queso crema.
En una olla sofría en la mantequilla los ajos y la cebolla bien picados. Añada el licuado, el resto de la leche; condimente y agregue poquitos del caldo para lograr la consistencia que más le agrade, pero que se mantenga espesa.
Chips de malanga.
Pele una malanga pequeña, parta en trozos y corte en láminas delgadas, con un pelador de verdura, cortador de repollo o un cuchillo afilado. Fríalas en aceite y escurra. Cubra con sal al final.

Sirva la crema en tazas pequeñas (como entrada), corone con unas hojuelas fritas (chips) y un huevo de codorniz partido a la mitad. Diferente, nutritiva y sabrosa!

lunes, 16 de febrero de 2009

olla de carne

La cocina costarricense es producto del complejo mestizaje culinario que nunca termina, herencia de nuestros indígenas e influencia de los colonizadores. Luego intervenida por culturas que están de paso y otras que decidieron quedarse. La “sopa” es la metáfora perfecta. Calientes la mayoría de las veces y muy sustanciosas son las características principales, tanto que llegaron a convertirse en el plato principal durante mucho tiempo, en los hogares ticos al caer la noche. Entre todas quien manda es la “olla de carne”.

La sopa es una receta que data desde la prehistoria. En la Edad Media era un caldo con trozos de carne o pan y evolucionó hasta surgir incluso las instantáneas. La versión antepasada directa de nuestra olla de carne es la “olla podrida” española, descrita en el Quijote. El adjetivo no significa podredumbre, sino poderío, por sustanciosa y alimenticia. Claro está son versiones ya muy diferentes a la olla de carne tica, por los elementos que contiene una y otra.

La olla de carne es la combinación de varias verduras, cocidas en caldo con carne, principalmente costilla y posta de res. En varias regiones de nuestro país la olla de carne se sirve dividida en tres (“el rito de los tres vuelcos”, lo llaman en España), aunque más que costumbre regional, se diría que la forma de presentarla en la mesa es el resultado de cada familia. Así entonces estará un plato con verduras, otra con carnes y una taza con caldo. No obstante, igual podrá ver una taza con arroz con caldo y algunas verduras y otra solo con verduras y por qué no? todo en el mismo plato. De pequeño me gustaba ir haciendo puré con las verduras más suaves, en la misma taza del caldo y lo duro al lado.

Costa Rica es un país agrícola, donde cada fin de semana encontrará en la “Feria del Agricultor” la gran cantidad y diversidad de verduras. De acuerdo a la economía de cada familia, así será de enriquecida esta receta. Hoy en día se prepara como alimento de almuerzo para domingos. En esta olla se puede añadir plátano, papas, ayote o calabaza, yuca (mandioca), elotes, chayotes y más. No obstante algunas de las verduras que distinguen este plato son los tacacos, el tiquizque, el ñampi y la malanga.

Relevante y vital será el sabor del caldo. Usando carne “cecina” posta suave y costilla de res, se lleva al fuego con agua y aromatizada con cebolla, culantro de coyote, chile dulce (pimentón), ajos, tomillo, orégano, sal y cominos. Se acompaña desde el inicio con los elotes y los tacacos, que serán los grandes aliados del sabor. Se deja hervir a fuego medio hasta que la carne suavice. Al tiempo puede retirarse estos ingredientes del caldo y se reservan. Se inicia la cocción de las verduras más duras como el plátano verde, chayotes sazón y más tarde el resto de verduras suaves de cocinar. Es importante que al final esté todo junto de nuevo, por lo cual muchas veces se necesitan 2 ollas grandes.

Aparte se prepara un arroz blanco de preferencia. Aunque hay quienes gustan de ponerle achiote (o azafrán) para darle ese color rojizo. El banquete se servirá como señalé antes, al gusto de cada uno, caldo, arroz y verduras con carne.
Es muy probable que dado la cantidad de elementos, siempre sobre algo de todo. Las opciones se inician a partir de aquí. Podemos hacer un picadillo de verdura con carne, como el que pueden ver en esta RECETA. O bien, la verdura se parte en rodajas y se fríe en achiote. Serán nuevas recetas con la olla de carne añeja. Algunos aseguran incluso que tienen mejor sabor. Lo que si es cierto, es que para entrarle a este plato, hay que tener el estómago con buena hambre.