Mostrando entradas con la etiqueta albóndigas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta albóndigas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de mayo de 2023

espaguetti albóndigas

 

Espaguetis con mini albóndigas

Las pastas sin duda son de las recetas más aceptadas y tan versátiles para servir calientes o frías. Los macarrones como tradicionalmente decimos en Costa Rica, de forma generalizada se disfrutan mucho con carne molida y en especial con albóndigas.

¡Aquí les comparto esta idea con mini albondiguitas! Usted puede hacerla al gusto o lo que tenga por ahí. Pero para una ocasión especial puede usar carne de res magra, es decir con muy poca grasa y combinarla con poquito de chorizo criollo. Se condimenta con ajo en polvo, cebolla en hojuela, 2 cucharadas de cola de res comino, orégano, pimienta y sal muy poquita o al gusto. Adobar previamente para que se concentre el sabor.

Una vez reposada la carne se forman las bolitas y se cocinaron en freidora de aire, que ayuda a mantener su forma y quedan crujientes. Una vez cocinadas se reservan.

La pasta se cocina dente y se escurre. Prepare una salsa de tomate casera de preferencia, con tomates cocinados en agua para quitarles la cáscara, luego picados (o licuar) y sofreír con cebolla, chile dulce, ajo, apio tierno, condimente al gusto y deje cocinar varios minutos. Añada las albóndigas y permita que absorban el sabor de la salsa.  Así estará lista para servir sobre el plato de espaguetis o si lo prefiere añada la pasta a la salsa y solo deje que se combine y tome la temperatura, para que la salsa no seque y listo. ¡A disfrutar! 

martes, 1 de diciembre de 2020

sopa de albóndigas


Para el clima frío es una gran opción. Pero hasta en  las zonas costeras las sopas siempre son bien recibidas. Incluso en tiempo de almuerzo. De albóndigas es una gran opción y si trae carnita pues mejor! sí! ... y mi hermana nos recibió con esta receta y acá nos cuenta a groso modo su versión:  en la carnicería pide jarrete que venga con carne o bien "hueso carnudo", esa carnita tiene como un cierto cartílago suave, tipo gelatina que es una delicia.  Esa es la base para poner en agua a soltar sabor, con sal y ahí a fuego dejarla que vaya suavizando.

Conforme se cocina se retiran los huesos y se deja la carne, entonces se van añadiendo verduritas, elotes partidos, papa, zanahoria, yuca, chayote tierno, que hierva todo eso. Mientras tanto se alista la carne molida con olores, ella le pone 1 huevo y un par de cucharadas de masa. Funciona muy bien. Las hace pequeñas y las añade casi al final, dejando la olla destapada y bajando un poco el calor.


Ah también le gusta ponerle una puntica de achiote y entonces le da un cierto colorcito bonito, que junto a culantro picado terminan de pintar de sabores el paisaje. Ya servido en el plato con arroz blanco recién hecho, les cuento que los aires del este de la ciudad Capital se sienten  más frescos y saludables.

jueves, 19 de noviembre de 2020

pasta pluma con albóndigas

 

Una receta que puede utilizarse cualquier tipo de pasta. Sin embargo “plumas” tiene una presentación especial al combinarlas con albóndigas. Lo primero es adobar un  medio kilo de carne molida especial, con cebolla, chile dulce, culantro, ajo, consomé y sal. Añada un par de cucharadas de masa en polvo para dar mejor consistencia y deje reposar un rato en refrigeración.

Aparte cocine en agua hirviendo con sal la pasta, a quedar al dente y escurra.

Prepare una salsa con 2 tomates grandes rallados, ponga a cocinar en una olla, con cebolla, chile dulce y un poquito de agua, deje que se empiece a cocinar. Añada ahí las albóndigas. Agregue achiote, condimento, salsa inglesa, culantro y deje que se cocinen las mismas. De último añada la pasta y permita que todo se combine en sabores y listo.


martes, 13 de octubre de 2020

albóndigas en salsa y vegetales

Hay recetas que uno aprende a prepararlas en el mismo orden o procedimiento toda la vida. Sin pensar qué pasaría si le añado esto y o cambio por aquello, verdad? Ya es como por inercia. Y cuando le dicen a uno, intente hacerlo de tal manera, se queda uno titubeando con el sustillo que no le vaya a funcionar y va a echar uno a perder aquella vaina.

Tal es el caso de las albóndigas. Usted puede arreglar la carne molida con ajo picado, añadir si o no cebolla, chile, apio, condimentar al gusto, poner si o no 1 huevo, o pan o masa.. la cosa es alistar las peloticas de carne para luego cocinar.

Si fueran para sopa, ya sabemos que es bueno tenerlas en la refrigeradora un rato y añadirlas al final, a fuego bajo, sin tapa y casi sin mover. Pero si es en salsa el antojo, pues al menos en mi casa se alista una salsita natural de tomates, con buenos olores, caldito suficiente y ahí se añaden las albóndigas a cocinar. 

Ah, pero me dicen que cocine primero las albóndigas! La Santísima Trinidad! y si se esbaratan? pues me animé y el asunto es poner 1 taza de agua en una olla y dejar hervir. Ahí, oiga usted, ir poniendo las albóndigas, dejas unos minutos a que cambie de color, seguido añadir unas dos papas y 1 zanahoria picada, achiote, condimento (salsa inglesa), el chile, cebolla, culantro, un par de tomates picados y dejar que se vayan cocinando lentamente y añadir un poquitico más de agua para que todo se cocine bien. Si se quiere más espesita la salsa, añadir entonces 1 sobrecito de salsa de tomate preparada, culantro y listo.

martes, 14 de julio de 2020

albóndigas con hojas de tomate


Sin duda las albóndigas siempre han sido muy recibidas para quienes disfrutamos de la carne. Añadidas en sopa, con pasta, en salsa de tomate y sus diferentes presentaciones. 

Les comparto una receta de antaño, donde se acostumbra aliñar la carne con especias naturales, hojas aromáticas como el culantro, apio, tomillo, pero en este caso usando las hojas tiernas de las matas de tomates.

Se lavan bien y se pican, se le añaden a la carne, también con cebolla, ajos, culantro, sal y condimento al gusto. Se dejan en reposo en refrigeración mientras se inicia la sopa. 

En agua se pone a cocinar zanahoria, papa, chayote, todo pelado y picado en palitos. Cuando ya ha hervido y suavicen las verduritas se añaden las albóndigas, sin mover el caldo y unos trocitos de repollo. Se baja el calor y se termina con fideos finos "cabello de ángel" y se deja cocinar todo. 

Un arroz blanco y una chilera son complementos perfectos. (Receta de Wen Siles). 

miércoles, 6 de mayo de 2020

sopa costilla albóndigas


Caldo de costilla y albóndigas de la casa

Las sopas, caldos y sustancias forman parte de la cocina costarricense. Con carne, pollo y mariscos, vegetales diversos y muchos colores, varias generaciones crecieron y las mesas de los ticos unieron poblaciones alrededor de un plato de sopita. No por nada en Costa Rica el dicho de que “venga y le echamos un poquito más de agua a la sopa” es parte de muchas familias.
Para prepararla requiere los siguiente ingredientes:
500 grs de costilla de res
500 grs de carne molida de res
3 papas medianas peladas y picadas en palitos
1 zanahoria mediana pelada y picada en palitos
2 ramas de apio picadas
½ Cebolla picada fina
1 Chile dulce picado fino (pimiento)
1 diente de ajo picado fino
1 consomé de carne
1 taza de masa
1 cda de salsa tipo inglesa
1½ cdita de sal
1 cda de aceite

En una olla de presión incorpore el aceite. Cuando esté caliente coloque la costilla y selle (dorar) hasta cambiar de color. Después de sellarlas cubra con agua, agregue una rama de apio picada y una cucharada de sal. Déjela hervir sin tapar y al primer hervor cierre la olla de presión asegurándose que la válvula de seguridad está cerrada y al sonar cocine por 45 minutos. 

Pasado el tiempo enfríe la olla, ábrala y revise que la costilla esté suave y se desprenda la carne del hueso. Si lo hiciera en olla de cocimiento lento siga el mismo procedimiento inicial y déjela cocinar en calor alto por 3 horas hasta que la carne esté suave y se desprenda del hueso. Retire la carne de la olla, elimine los huesos, córtela en trozos medianos y póngala aparte. Reserve el caldo de la cocción para la sopa.
En una olla aparte (o en la misma olla de presión sin cerrar), vierta el caldo y déjelo hervir. Agregue las papas, la zanahoria, el apio picado, la carne de costilla y el consomé. Rectifique la sazón. Deje hervir y cocine por 25 minutos.
Mientras los vegetales se cocinan, en un tazón aparte, incorpore la carne molida, la masa de maíz, la cebolla, el chile dulce, el ajo, la sal y la salsa tipo inglesa. Mezcle hasta lograr una masa compacta pero suave. Forme bolitas medianas y resérvelas. 

Pasados los 25 minutos agréguelas una a una en el caldo con ayuda de una cuchara y déjelas cocinar por 10 minutos más a calor bajo y sin tapar.  Sirva con arroz blanco y disfrute.  Rinde de 4 a 6 porciones.
Contribución de José Pablo Eduarte Salazar

domingo, 9 de junio de 2019

sopa negra con albóndigas de masa

 

La tradicional sopa con los frijoles caseros, si bien es muy básica, al mismo tiempo cada quien tiene su propia manera de hacerla, Cocina Costarricensele sugiere acompañarla de unas peloticas de masa rellenas. 

Además de que le dan cuerpo y bonita presentación al plato, la combinación de sabores es muy buena.
Empiece por "arreglar" un 1/4 de carne molida. Con sal, pimienta, comino, salsa inglesa, ajos, 1 huevo y una rociadita de masa para darle textura. Haga mini bolitas y fríalas en aceite un poquito. Escurra y deje enfriar. 

Mientras mezcle 1 taza de masa de maíz en polvo, con sal y agua tibia en cucharadas. Amase, divida en bolitas, aplaste como tortillas y rellene con una bolita de carne. Por igual pase por aceite caliente apenas a que selle. No es necesario dorarlas.

Si ya tiene la sopa lista, es cosa de añadir las albóndigas de masa al caldo y dejarlas hervir solo dos minutos y servir. La sopa puede usar de paquete que se diluye en 1 litro de agua y se pone al calor hasta hervir. Luego se baja el fuego y se deja 5 minutos más. En ese tiempo le puede añadir 1 taza de frijoles escurridos medio licuados, culantro picadito y condimentarla al gusto. O prepara la sopa en su mejor versión! Acá les dejo otra forma de preparar la sopa negra 
Mire gente, ahí en la taza usted elige sus acompañamientos: arrocito blanco, la tajada de aguacate, el huevo duro, guineos, chilera ....

miércoles, 5 de diciembre de 2012

tortas y albóndigas de berenjena

Es tan bonito descubrir recetas nuevas, presentaciones similares pero con sabores diferentes pero muy aceptables. Tenemos a nuestro lado siempre ingredientes que terminan en la misma y rutinaria preparación. No cabe duda que las frutas y los vegetales son una buena fuente de la sana  alimentación y que se complementan muy bien con otros productos.
Esta receta tiene la presentación de ser tortas de carne, por su forma y color, pero es el resultado de mezclar la berenjena y algo más que lo hacen perfecto para una dieta vegetariana, pero que a cualquiera le puede funcionar.  A partir de la pasta base se cocina en forma de torta o bien como albóndigas.

Requiere como ingredientes 2 berenjenas grandes (tiernas, firmes), 2 tazas de hojas de espinaca, 1 cebolla pequeña, 2 dientes de ajo, ½ taza de avena en hojuela, 2 cucharadas de culantro, 1 huevo , sal al gusto, y pan rallado o avena molida (la necesaria para ensamblar)
Se pelan las berenjenas y se parten en cuadros. Se pasan por el procesador de alimentos rápidamente,  que no queden hechas salsa, pues son muy húmedas, de inmediato tomará un color oscuro y tendrá una consistencia de pasta.

En un sartén grande se sofríe en una cucharada de aceite vegetal, la cebolla picada, los ajos, añadimos la berenjena y las espinacas picadas en forma gruesa.  Le ponemos un poquito de sal y dejamos a fuego medio por unos 10 minutos, moviendo ocasionalmente. Retiramos del fuego y pasamos esta masa a una fuente más grande y dejamos que se entibie. 
 Aquí se le añade las hojuelas de avena, el huevo batido, culantro y mezclamos todos los ingredientes. No debe quedar muy líquido, sino con una consistencia compacta. Puede usar pan rallado o avena molida para dar el punto. Se forman las tortas o las bolitas (albóndigas) y se pasan por más pan molido, considere que es una pasta más delicada.
Ahora bien, hay 2 opciones para cocinarlas. Una es sellándolas en una sartén con aceite, hasta dorar bien o ponerlas en un molde apenas engrasado y llevar al horno por unos 15 minutos a 300°.
Así ya están listas para disfrutar. Pero muchos también preferimos las tortas o albóndigas en salsa, entonces se hágase una salsita de tomates naturales, con hongos frescos, hojas de espinaca, comino, azúcar y sal, deje espesar y bañe las tortas o sumerja en la salsa con cuidado, con el fuego apagado a que se tome sabores. No debe hervir dentro de la salsa, pues aunque estén formadas y compactas las tortas son más delicadas. Las tortas las puede usar dentro de una hamburguesa, o servir con arroz y ensalada. Espero que las prueben y disfruten. 

viernes, 30 de noviembre de 2012

sopa de albóndigas en cocina de leña


Quizá el gusto que le tengo a cocinar, más allá del sabor final o las presentaciones de los platos, sea más bien ver el esfuerzo que se hace, la combinación de ingredientes, el admirar la técnica simple para convertirse en un plato servido.
Y es que el “campo” me jala. Siempre me he identificado con las casas rurales, las típicas de Costa Rica, esas construidas con bareque, con barro, en rústica madera, con piso de tierra, pero que por más humildes, siempre tienen un aire acogedor. La banca en la entrada, una carreta cerca y el fogón con cocina de leña.
Siempre se ha considerado que la comida hecha en leña sabe mejor. Que el mismo humo que se genera aporta la esencia de sus sabores. Cierto es que no es el método más rápido, cómodo o fácil. Conseguir leña seca, encender el fuego, controlar temperaturas, utensilios adecuados, atizar entre carbones y madera, pero sí que es cierto que es toda una dinámica, que a nivel familiar la convierten en un acontecer de admirar.

Hace rato me venía con las ganas de tener mi “negrita” como se le dice a las cocinas de hierro y bueno, ya concreté su compra, le puse la chimenea y me llegó la hora de estrenarla. Válgame Dios, si hasta horno tiene, pero como apenas iniciaba a probarla, me fui pensando desde el principio en una “receta con agua”… un caldo, algo con lo que pueda empezar esta aventura, que quiero no se me quede como una artesanía de adorno, sino sacarle provecho.
A prender el fogón. Un rato de zozobra, pero logro encender el fuego. La cocina tiene 4 quemadores, así que a uno me voy por poner el agua y unos elotes y en la otra una olla para intentar sacar una sopa de albóndigas. Que si no tienen cocina de leña, pues encienda la suya eléctrica y sáquese las ganas para estos días fríos.
 En la olla de la sopa a 2 litros de agua, la bendije con una rama de apio entera, 1 cebolla partida en mitades y 1 chile dulce, ramita de tomillo fresco y la tape para que empezara a soltar sabor. Mientras pelé 2 zanahorias, 2 chayotes tiernos y 2 papas. Los partí en tiritas y los fui a dejar al caldo y le puse una cucharada de sal. A seguir cuidando que la leña se quema una más pronto que otra, que hay que estarla empujando para que los 2 quemadores tengan fuego y que las cenizas estén llegando abajo. El humo no era tal como lo esperaba, veía el cucurucho de la chimenea, como esperando ver salir el humo en El Vaticano. No era un anuncio Papal lo que esperaba, pero tenía que vigilar que saliera correctamente, que no se cayera, que el vecino no llamara a los bomberos, que la cocina funcionara y lograr terminar con una sopa o al menos agua caliente con sabor a algo.
La carne molida, desde la víspera estaba en el refrigerador. Le aderecé con hierbas secas, orégano, tomillo, un par de ajos majados, comino molido y un par de cucharadas con salsa tipo inglesa.  Ahora mientras se cocinaban las verduras, pues  sacar la carne de la refri, un poquitín de sal, 2 huevos y un poquito de harina de maíz para que me ayude a compactar. La carne está fría y se enfrían mis dedos. Pero soy de los que le gusta meter la mano en la cocina. Se manipula mejor y la buena vibra termina por arreglar lo que se hace.
Me voy formando las bolitas de carne y siga espiando el fuego, ya las verduritas están como al dente y entonces como en un gran lago, dejo sentar cada albóndiga. Su fría temperatura de inmediato baja el calor al caldo. Pero no la tapo. Así se quedan, como pensando dentro de la olla que “hago aquí?”. Creo que me funcionó este asunto de la carne fría. Cada albondiguita se fue cocinando como en cámara lenta y dejó que el caldo siguiera transparente. Una pieza más de madera para terminar de cocinar, el caldo vuelve a hervir y sello su color con unos quelites de chayote partidos manualmente.

Los elotes! Sí, en la otra olla ellos daban vuelta solos en su propio lago y estaban más que en su punto. El tener un blog y querer dejar en evidencia lo que uno hace, implica que si ya está la comida AUN NO TE LAS PUEDES COMER! La cámara, el plato, una mesita, buscar la sombra y que el sol no le dé directo al caldo, son unos minutos que uno siente los aromas, que el olfato más que estimulado le grita al paladar que ya es tiempo y el trabajo se haga de prisa.
El plato servido, la foto lista y mi premio, saborear la sopa! Como admiro y se acrecienta mi respeto a la gente que aún sigue cocinando con leña, de levantarse a prender fogones, que del agua para el café del desayuno, volver a prender para sacar el almuerzo y si hay que calentar de noche, otra atizada de fuego. Benditos sean!  Casi al final recordé que la cocina tenía horno, en una última carrera pelé 2 plátanos maduros, los bañe con el jugo de una mandarina que deambulaba en el refrigerador, una bañadita de azúcar moreno y hasta postre saque este día.  Otro día será otra receta… otra receta, vendrá otro día!

viernes, 1 de junio de 2012

sopa de leche con albóndigas de masa

Hoy 1 de junio se celebra el Día Mundial de la leche. Como buen hijo del Cantón Vásquez de Coronado, zona lechera, de aire frío, pastos verdes y bellas vacas, como otros puntos en este pequeño país en la cintura de América, les comparto una receta de antaño. Hace ya bastantes años, la leche era principalmente repartida en las casas, llegaba el lechero en su carreta, cajón o automóvil, lleno de recipientes metálicos con la leche fresca, para quienes no tenía más cerca la lechería, punto para disfrutar (como se decía) de un vaso de leche al pie de la vaca.

Con el tiempo se ha ido industrializando proceso y comercio. Pero los buenos recuerdos y anécdotas aun permanecen. Paralelo a esto, en la cocina tradicional también se empleaba la masa de maíz para espesar caldo, que junto a la elaboración de las tortillas, era y sigue siendo ingrediente presente en nuestras cocinas.

Las sopas de leche eran muy simples, tan solo calentar hasta hervir la leche del día, añadir sal y agregar algo más. Así está la sopa con tortillas y la sopa con pan. Hoy les comparto esta sopita con la singular integración de albóndigas de pura masa. La clásica sopa de albóndigas se hace con carne molida e incluso se le puede añadir masa a la carne para una mejor consistencia. Pero esta sopa de antaño se hacía a pura masa condimentada.  
 Para elaborarla mezcle 1 taza de harina de maíz (en polvo –maseca - masarica, pero mejor masa de molino, es decir de maíz cocinado y molido) con 1 yema de huevo, ½ taza de queso blanco rallado, 2 cucharaditas de culantro o apio tierno picado fino, sal, amase y vaya agregando cucharadas de leche hasta tomar una consistencia compacta, forme albóndigas y reserve.

En una olla unas verduritas tiernas picadas (zanahoria, chayote, papa), cubra con agua y deje que hierva, añada sal al gusto.
Cuando sienta que las verduritas ya van estando suaves, agregue 2 tazas de leche en la sopa y al hervir de nuevo añada las albóndigas de masa.
Tape la olla pero no por completo, pues la leche al calentarse tiende a subir y deje que las albóndigas se cocinen. Antes de servir rectifique el sabor. Una receta muy casera, de las abuelitas, en el día Internacional de la Leche.  

lunes, 21 de marzo de 2011

albóndigas sorpresa


Las albóndigas son una receta clásica en la cocina nacional e internacional. Su presentación se da en las famosas sopas con vegetales y también fritas y en salsas. Una preparación con carne o combinación de estas, aliñada con especias y hierbas que permiten personalizar cada cuchara.

Esta vez les comparto la clásica receta de albóndigas, pero con el factor “sorpresa” de que al partirlas, encontrarás el detalle de un huevo duro completo, pero de codorniz.

Así va la receta,  Ingredientes: ½ kilo de carne molida (especial o Premium), 12 huevos de codorniz, 1 huevo entero (de gallina), 2 cucharadas de masa de maíz (ó polvo de pan), hierbas secas, 1 cucharadita de ajo majado, sal y condimentos al gusto.

Cocinar los huevos de codorniz hasta estar duros (unos 8 minutos contando a partir de la ebullición del agua). Mientras mezclar la carne con los demás ingredientes y dejar reposar unos 20 minutos para que se tomen sabores. Formar bolitas, aplastarlas con las manos en tipo torta, colocar un huevito duro y cerrar formando la albóndiga.


Freír en aceite todas las albóndigas, dorar por todos lados y escurrir en papel toalla. Luego en el mismo sartén, hacer una salsa de tomate natural, o bien usar salsa preparada. Colocar las albóndigas en la salsa por un par de minutos y servir.

Se puede acompañar con arroz blanco y una ensalada, o servir como bocas (entrantes).
Fácil, divertido y diferente. Esperando las preparen y sorprendan a los suyos.  




lunes, 23 de febrero de 2009

quelites y albóndigas

Aliméntese bien, porque ya está empezando a parecerse a un quelite! Ja! Este refrán tico va referido a que está muy delgadito y débil. Sí igual a los quelites de las plantas.


Para ubicarnos mejore les diré que la planta del chayote (Sechium edule Sw), es una cucurbitácea originaria de México y Centroamérica que se ha cultivado desde la época colonial por sus frutos, raíces y hasta por sus brotes, llamados “quelites”.

En Centroamérica se conocen más de 25 tipos de chayote que se diferencian por tamaño, forma, color, espinas y cantidad de fibra. Otras especies como el ayote (calabaza) y el tacaco crecen de igual forma que el chayote. Como una especie de enredadera, donde las hojas y extensiones tiernas son apetecidas. A estas puntas tiernas, suaves, crujientes y de un color verde intenso se les denomina “quelites”. No obstante las que más se consumen son del chayote.

Y con ellos se pueden hacer varias recetas. La regla común es añadirlos casi al final de una buena sopa, para resaltar sabor y porque son de fácil cocción. Otra manera de comerlos es picándolos y combinarlos con huevo batido, formando una torta y acompañarlos con tortillas de maíz.

La siguiente receta también tiene mucha aceptación. Albóndigas de carne con quelites. Con un medio kilo de carne molida, de buena posta, se condimenta con sal, cominos, tomillo en polvo, ajos y otras especias que gusten. Se lavan, escurren y se pican bien un rollo de quelites y se agregan a la carne. Se añade un huevo y un poco de pan molido.

Se elaboran las albóndigas y se reserva. Aparte se hace un poquito de caldo, con ajos partidos, cebolla y chile dulce. Se deja hervir. Se agregan las albóndigas hasta que cambien de color.

 
Luego se agrega salsa de tomate preparada o bien natural. Se deja espesar el caldo y en pocos minutos estará lista.
Se sirve acompañada de arroz blanco o bien un puré de papas. Sencillo y sabroso!