Una de las virtudes de vivir en Costa Rica, es que todos los fines de semana se realizan las ferias del Agricultor. Es el punto de encuentro directo entre agricultores y compradores, sin intermediarios. Todas las verduras frescas y a bajos precios. Yo visito la de Tres Ríos, donde resido, y siempre voy con ojo de águila, determinando algún color, textura o “algo” que me llame la atención.

De ahí he conocido varias cosas, como las frutas Arazá y mangostán. También nuevas variedades de berenjena, el romanescu y otras. Hay un puesto que venden frijoles, blancos, negros, rojos, tiernos y algunas variedades, como el chiwis y los terciopelo. Hace poco me llamaron la atención estos que presento aquí. Son casi redondos, más grandes que los tradicionales, de una base blanca, artísticamente decorados en tonos rosa. Cuando pregunté su nombre, el vendedor me digo que eran frijoles Toronto. Bueno, no los conocía, quería probarlos y me los llevé. No he encontrado información en la Red sobre ellos, deben tener su propio nombre y localmente se les conoce así.
De lo que sí les puedo asegurar es que son muy fáciles de preparar. Son como frijoles tiernos, que al cocinarse con el agua caliente desaparece el “vareteado” de sus colores y se tornan uniformes en un tono lila, morado claro. Y muy ricos también!
Compré 1 kilo, pero decidí hacer 2 recetas (1/2 k para c/u). Así que puse a hervir agua, con cebolla y chile dulce partidos a la mitad, ramita de orégano, tomillo, apio y unos ajos. Al hervir se incorporan los frijoles y se dejan cocinar unos 15 minutos a fuego alto, luego se reduce a medio y se le agrega 1 cucharadita de sal y comino. Se tapan y se dejan otros 10 minutos. Le incorporé unos trozos de costilla de cerdo ya cocinada en un buen caldo de hierbas y especias, con 1 par de tazas de caldo de la carne. Otros minutos más a que se tomen sabores y listo.
Esto se convirtió en una rica boca, servida con una base de arroz blanco, los frijoles con caldo, la carnita, decorado con culantro y un trocito de limón ácido.
Algo más tenía que preparar, así que usé el otro ½ kilo para una ensalada. Lavar y cocinar los frijoles en agua hirviendo, por unos 15 minutos, añadir la sal y dejar suavizar. Escurrir y dejar enfriar.
Aparte una cebolla morada partida en juliana, bañada con aceite de oliva y vinagre balsámico. Rociar un poquito los frijoles con “sazón completa” (condimentos), y mezclar con la cebolla. Añadir una lata de atún ahumado escurrida (o el de su preferencia), combinar todos los ingredientes y llevar a refrigeración hasta el momento de servir.
Luego se puede presentar en porciones individuales sobre hojas de repollo verde.
Las hojas de repollo o col morado, le dan una presentación diferente y complementaria.
Estos frijoles “Toronto” dieron para complacer con su arte visual y luego transformarse en gustos al paladar. Si los ve por ahí aprovéchelos y si los conoce con otro nombre, avíseme!