En Costa Rica, en las provincias de Puntarenas y Guanacaste y en algunas “ventanas” de algunas sodas en otros lados, se ofrecen comidas rápidas como las empanadas, tortas y arreglados, casi siempre a temperatura de un bombillo de luz.
Una de esos “matambres” o “antojerías” son los pasteles de viento. Y su nombre no es porque no contengan relleno y sean puro cuento, sino que la base o pasta casi no se siente. Es de una textura crujiente, suave y esponjosa, que de fijo se hace reguerito cuando la muerdes.
El relleno por lo general es un picadillo de papa con carne molida, por igual puede ser de solo de este tipo de carne. Su forma es cilíndrica. En Ecuador es típica esta preparación, llamada “empanada de viento” y se caracteriza por estar rellena de queso rallado con cebolla. Para que no se quede antojado, aquí está la receta.
Lo importante de la receta es la pasta y se las comparto de seguido. Para un promedio de 8 pasteles se requiere: 1 taza de harina de trigo, 1 barra de margarina o mantequilla (125 gramos), ¼ de taza de agua mineral (con gas) y 1 pizca de sal.
Se pica la mantequilla sobre la harina hasta formar una borona suelta, se añade la sal y el agua mineral. Se forma con las manos una bola uniforme y se deja reposar en refrigeración unos 10 minutos.
Los rellenos: mezclar 1 taza de queso rallado, con 1 cebolla pequeña picada finamente y un poquito de pimienta. Picadillo: cocinar las papas partidas a la mitad con cáscaras en agua y sal hasta suavizar, escurrir y eliminar la cáscara. Picar en cuadritos. Aparte sofreír cebolla y chile dulce en aceite, agregar carne molida, condimentar al gusto y cuando esté suelta y cocida se añaden las papas y se mezcla todo bien. (Debe quedar “seco”)
Para armar los pasteles, se hacen bolitas pequeñas con la harina, se aplastan con rodillo o prensa para formar la base como una tortilla. Se coloca una cucharada del relleno y se cubre con otra rueda de pasta. Se sellan los bordes presionando con los dedos, aplaste con tenedor para ayudarse y si puede (yo no pude) se hacen dobladillos de nuevo con los dedos.
Esto se puede mantener en refrigeración hasta el momento de cocinarlas, así le ayudará también a compactar bien los bordes. O seguimos adelante. Se fríen en aceite caliente, si usa sartén asegúrese que el aceite quede a la mitad del pastel o en una freidora profunda. LEA BIEN: SE COCINAN MUY RAPIDO, casi que un minuto, así que no se le vayan a quemar.
Apenas estén doraditos los saca y se escurren en papel absorbente. Deje apenas que se entibien y empiece a disfrutar.



