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jueves, 4 de diciembre de 2014

Los tamales en navidad


Cuando yo era niño, el lechero pasaba por las casas repartiendo botellas de leche. Cada quien estaba atento con su pichel o envase para comprar la suya. También vendía natilla. Se pagaba hasta el fin de semana. El panadero también dejaba el pan. Pero en las casas se colgaba una bolsa de tela al frente, en la cerca, colgado de un clavo en la puerta. Ahí dejaban un bollo o una manita de bollitos.  Nadie se lo robaba o muy pocas veces sucedía. El panadero, cobraba a fin de mes!

A las 5.00 de la madrugada cuando el lechero iba en su recorrido, yo tenía que estar levantado y listo para que me llevara hasta el centro del lugar donde vivía, que había un molino de maíz. El día anterior en mi casa se había cocinado el maíz cascado comprado en la víspera. Se dejaba remojar varias horas, para que fuera suavizando. Se lavaba con cal y se cocinaba con ceniza para que soltara el pellejo que cubría cada grano.

En aquella gran olla lucía el maíz cocinado. Talves no era tan grande, pero uno carajillo así todo lo ve. De ahí lo pasaban a un saco de tela, que era la carga que yo tenía que llevar al molino. Hacer fila. A esas horas ya había gente esperando también que les moliera su “tanda”. Y una vez listo el proceso, esperar de nuevo al lechero que terminara su recorrido para volver a la casa.

Una época que marcó mi esencia familiar. Todos de alguna forma colaboramos en el proceso de la tamaleada. Y eso sucedía el 24 de diciembre. La fecha en que se hacen los tamales, pues durante todo el día se está en eso. Mi Papá atendiendo el fogón afuera y alistando la leña seca recogida. Mis hermanas limpiando y cortando hojas. Alistando verduritas y mi Madre dirigiendo la labor de todos. Ella a cargo de la carne, de los condimentos, el caldo y darle punto a la masa. Yo, apuntado en lo que podía. Recoger venas de hojas, jalar leña. Soasando hojas. Cortando los mecates. Un trabajo en familia, que más que todo por eso quizás sabían más ricos.

Y así, cuando llega la noche, se disfrutan los primeros tamales, como lo mejor de la cena de Navidad de los Costarricenses.  A dormir. Orine antes bien, porque con la ahumada dan más ganas de orinar de noche le advertían a uno.

Amanecer el 25. Llegó el Niño!. Los regalos, en pijamas, los saludos y ahora sí a desayunar. Tamales claro. Con café o aguadulce. Pan también. Algo que para muchos es extraño, pero otros tantos sabemos lo que es comernos un bollito de pan, al mismo tiempo del tamal. Que rico sabía la Navidad.

El almuerzo de Navidad, muchas veces fue arroz achiotiado con carne de la que sobró de los tamales. O un picadillo de verduritas sobrantes. Y claro, otro tamal. Con salsa inglesa, “Lizano” la marca preferida de los Ticos. Vienen visitas, ofrézcales café con tamal. Vaya donde Doña Rafela y le deja una piñita. A doña Cuya  y doña Chela también. Dígale que ahí le mandé yo, decía mi Mamá, como una señita de voluntad. Y este carajillo les decía que “mandaba mi Mamá como una señita de caridad” … me trapeaban por eso!

La noche del 25 se cenaba otro tamal. Talves unos macarrones o una sopita para alternar. Y los días siguientes se desayunaba tamal, tratando que alcanzara que llegaran al 31 y 1 de enero. Si no, había que hacer otra tandita, aunque menos, era mejor hacer una grande antes. Menos masa, más arroz, verduras y carne. Era la consigna. Nunca faltó la zanahoria, la vainica, el chile dulce, un par de garbanzos y unas arvejitas. Trocito de carne de cerdo y a veces se hacían unos cuantos de pollo.Una hojita de culantro terminaba de sellar el tamal, antes de armar. Como el punto de arte y bendición de aquella tradicional receta. Muy típicos. Sin glamour de aceitunas ni ciruelas. Pero con la masa bien condimentada del caldo de carne, que ahí era donde se encontraba el secreto de la receta.

Valía la pena la madrugada del 24 y llevar el maíz al molino. Me acuerdo de los patios de los vecinos. De todos salía humo. Unos con estañones. Otros en su cocina. Nosotros con el improvisado de block de cemento y piedras. Pero de todos salía el aroma a navidad. Un 24 de diciembre, ahumados. Con olor y sabor a tamal.
LA RECETA DEL TAMAL la pueden ver en este ENLACE 

lunes, 10 de diciembre de 2012

arroz pollo navideño


La tradicional receta de domingo, el arroz con pollo, el arroz con siempre como también se le conoce, pero añadiendo ingredientes característicos de la época navideña como lo son las frutas secas y un punto dulce para hacerlo diferente.
Requiere de 3 tazas de arroz precocido, 1 pechuga de pollo, 1 zanahoria, 1 cebolla, 1 taza de salsa de tomate preparada, 4 tazas de caldo, apio y culantro al gusto, ½ taza de nueces y 1 taza de frutas seca deshidratada (piña, banano pasa, albaricoque).
Cocine la pechuga de pollo en 1 y ½ litro de agua con hierbas, especias, sal  y condimento al gusto. Al estar suave, desmenuce la carne y cuele el caldo a obtener 4 tazas.

En una olla con aceite, cristalice la cebolla partida en plumilla con la zanahoria, añada apio y culantro, la salsa de tomate, las frutas deshidratas y el pollo desmenuzado. Mezcle a integrar bien y añada el caldo de pollo, tape hasta que empiece a hervir. En ese momento agregue el arroz en forma de lluvia y deje destapado hasta que el caldo vaya secando al mismo nivel del arroz. Tape y baje el calor del fuego hasta que el arroz reviente.

Integre las nueces picadas, mezcle y deje apenas 1 minuto antes de servir. Acompañe con una ensalada verde o navideña de papa y manzana.

domingo, 9 de diciembre de 2012

helado de frutas navideño

No hay duda que la Navidad es una de las épocas donde más recetas se preparan. Y es que se unen las fechas religiosas con el fin de año. Epoca propicia de reuniones entre amigos y familiares. Lo mejor es la gran variedad de opciones a preparar, que justamente a veces esto mismo nos complica las decisiones.
Lo cierto de caso también es que entre platos fuertes y acompañamientos, son los postres los que roban presentaciones y sabores. Pues son el punto de cierre.

Les quiero compartir uno de los primeros postres que aprendí y me inicié a darme valor para sacar platos bonitos y ricos, pero sobre todo con el factor "fácil" y de pocos ingredientes. Tiene una presentación como pastel o lasaña fría, pero más allá de ser un postre, tiene la característica de ser congelado. Lo que bien nos deja abierta la opción de tenerlo listo previamente, disfrutarlo seguido de una comida, o bien hasta como merienda  matutina. 
 Requiere de 1 tarro de coctel de frutas en almíbar (400 gr),
1 lata de leche condensada (300gr),
sorbetos (unos 20-24),
helados de vainilla (cajita de 275gr).
Se prepara asi de simple: Mezcle el coctel y su almíbar con la leche y los helados. Monte en un pyrex rectangular una capa de sorbetos, cubra con cucharadas de la mezcla de frutas y repita en unas tres capas. Lleve al congelador varias horas hasta que cuaje perfectamente.

Saque unos pocos minutos antes de servir para que se ajuste a la temperatura ambiente y sirva partido en cuadros. Puede decorarse con unas almendras en láminas o confitillo navideño al momento de servir.
Nota: podría hacerse con galleta "María", pero el sorbeto ensambla mejor al ser más firme y facilita partirlo.

sábado, 24 de diciembre de 2011

frijoles navideños



Dicen que los ticos dejamos todo para última hora. Los encargos, las compras, los regalos, invitaciones, pensamos en un menú y a veces se nos escapa un detalle. 

Si bien es cierto que en muchas casas se acostumbra una cena, previa a este se ofrecen entradas o bocas. O bien se hace una reunión familiar y de amigos compartiendo pequeños bocadillos. Una sugerencia para ofrecer como boca antes de la cena de Navidad son los frijoles molidos! sí, de la lata, una alternativa muy trillada en cuanta fiesta hay, pero su presentación puede ajustarse para la fecha y con muy poco tiempo. 

Utilice frijoles ya preparados de los que más le gusten a usted, picantes o no, verá que se prepara en pocos minutos y presentarlos en forma de candela navideña le dará la diferencia. 


Cocine unos huevos duros y pártalos en rodajas. Coloque los frijoles dentro de una manga de repostería o bien dentro de una bolsa plástica y sobre un plato forme barras con los frijoles, ponga unas tiritas de chile dulce transversalmente (ya sea crudo o enlatados), unas hojitas de culantro en la base y unas tortillitas tostadas. Pruebe en platos de diferente color para cambiar los resultados. 



Forme la luz de la candela con rodajas del huevo duro y ahí está la boca... fácil, sin complicarse mucho la vida y para disfrutar al mejor estilo costarricense, donde se podrá comer toda la decoración!!!  


 FELIZ NAVIDAD A TODOS USTEDES, que disfruten y reciban muchas bendiciones!!


viernes, 23 de diciembre de 2011

picadillo tamalero



Es el sello de tradición en Costa Rica preparar tamales para los días de navidad, para disfrutar en familia, atender las visitas, intercambiar con los vecinos, llevar a los compas del trabajo y para disfrutar a toda hora de nuestros exquisitos tamales.


Supongo que les habrá pasado….pero a veces nos faltan hojas, hay que hacer más arroz, se acaba el mecate y en otros casos, al terminar la tarea nos sobra carne y verduras. La solución más práctica para terminar de usar estos ingredientes es mandarse un picadillito. Aquí les dejo una idea para prepararlo.


La carne ya está lista, las verduras también (en mi  caso zanahoria, vainica, chile dulce y garbanzos).  Pico una cebolla entera finamente, añado un puerro picado en rodajas (usando también la base de sus hojas); en una olla con un par de cucharadas de aceite añado unas ramitas de tomillo para que aromatice, luego cebolla y puerro a cristalizar y seguido la carne. Se mezcla bien.


Ahora, agregue 1 taza de salsa de tomate preparada (marca “chunky”  – medio), añada las verduras picadas, mezcle bien, rectifique sabor por si le hace falta poner condimento y por estar caliente antes de servir, corone con culantro picado.

Acompañar esto con un arroz y ya tendrá un buen almuerzo.   

 O bien sierva en un par de gallitos y saboree de este picadillo navideño!




sábado, 5 de diciembre de 2009

centro de mesa navideño

La Navidad es una época llena de color y por supuesto que se disfruta más en la mesa, con el compartir de los alimentos, entre la familia y los amigos. Si bien cada receta es un gran detalle, la decoración de las mesas es un elemento importante a tomar en consideración.

En la última revista SABORES no.62 de diciembre (de Costa Rica), el Chef Jeffrey Torres, experto en Garnish, ofrece alternativas para la decoración, de las cuales he tomado esta idea, de un centro de mesa, utilizando como base una piña y sus coronas para formar un pino ó árbol de navidad.

Como base puede usarse un plato, o una canasta de mimbre, se coloca la piña al centro. Las coronas de la piña se cortan y se invierten de posición. Se les hace presión para que se abran mejor. Se unen con la piña usando pinchos de madera, (los mismos para barbicue).


El Chef sugiere la confecciòn de muñecos usando cáscaras de ayote o calabaza. Yo he usado tajadas de zanahoria y un molde de galletas para hacer figuras. También coloqué galletas perforadas y prensadas a la piña con pedacitos de pinchos de madera. Hice tiras con chile dulce (pimiento) y usé solo uvas rojas. Bien pueden usarse verdes. Para la parte superior se sugiere hacer una estrella con chile, yo le he puesto una manzana y así ha quedado.

Otra opción es rociar el árbol con azúcar en polvo, para semejar la nieve. Todo es cuestión de creatividad.

Dado que es una decoración comestible y una sola presentación, puede usarse otros materiales comestibles. Sobre la base también se pueden lucir más manzanas, peras, rábanos u otros. Anímese y haga su arbolito navideño. Lúzcalo, compártalo y cómaselo. Así será más rica la Navidad.