Aunque son días denominados de ayuno, lo que se ha dado más es la abstinencia de carnes rojas y de comidas muy preparadas. Los tamales de frijoles o de picadillo de papa (TAMALES MUDOS) eran algo muy tradicional, pues se cocinaban entre lunes y martes y servían de almuerzo jueves o viernes ya que era solo calentarlos al llegar de la procesión. Los encurtidos y VINAGRETAS son recetas que no faltan, pues con ellos se acompañan el arroz y las sardinas u otros mariscos.
Dado que los negocios y comercio estaban cerrados, también se preparaba pan casero, dulce y salado y las tradicionales mieles y dulces. La devoción de las familias era tan completa que todos iban a las procesiones de la mañana y tarde, al lugar más cercano, por lo que nadie se quedaba a cocinar. De ahí la preparación en vísperas de comidas que se conservaran y que fueran prácticas a la vez.
Como muchas otras costumbres y tradiciones, se van quedando atrás y van evolucionando. Hoy en día hay transporte hasta viernes a medio día, el comercio y lugares de esparcimiento están abiertos. Pero el buen gusto por la cocina y las recetas de la época aun se mantienen. Y lo del ayuno va quedando también perdido, porque son grandes comidas las que disfrutamos.
De los típicos dulces están los siguientes: Miel de Chiverre, que se disfruta servida sola o acompañada con arroz con leche. Quizá su uso más dado es como relleno de Empanaditas. Otra opción es el Chiverre Cristalizado, el cual se trabaja en porciones grandes y sirve de postre para toda la familia e invitados.

Y finalmente los higos, los que se preparan en almíbar o azucarados, para comerlos así solos o para usar en la elaboración de pan y queques. Les comparto estas fotografías y los mejores deseos que tengan una dulce época Santa!

.jpg)





