jueves, 30 de enero de 2014

arroz con bofe


En la Costa Rica de antaño y en común con muchos países de Latinoamerica, la alimentación se basaba de ingredientes simples y económicos. El uso de hojas, flores, tubérculos y de vísceras o “menudos” de animal como pollo y res. 
Dentro de estos se encuentra el Bofe, que constituye los pulmones de la res. Dado su función orgánica tiene una textura esponjosa y liviana. Pero aporta un sabor característico de la carne, por lo que se usa para dar sabor a las sopas, hacer sustancias. Pero también como ingrediente principal en recetas, como el BOFE EN SALSA y PICADILLO de bofe.
Otra de las preferencias al usar esta víscera es combinarla con arroz. En tiempos recientes ya no se vende con facilidad en los establecimientos. Se logra encargar en algunas carnicerías o se consigue en mercados rurales. Para la receta se necesita ½ kilo de bofe. Se pone a cocinar en agua, con sal, hierbas frescas, tomillo, orégano, apio y especias como cebolla, chile dulce, ajos y los de su agrado. Simplemente dejar cocinar hasta que esté suave. En olla de presión en 30 minutos puede estar listo. 

Luego se saca del caldo y se pica en cuadritos pequeños. En una olla se cristaliza en aceite una cebolla picada, chile dulce y apio. Se añade achiote y el bofe picado. Puede agregar un par de cucharadas del caldo donde se cocinó para dar humedad y sazonar al gusto. Luego incorpore 3 tazas de arroz blanco cocinado y mezcle todo bien.

Decore con culantro picado y sirva acompañado de plátanos hervidos, yuca frita o una ensalada. 

uchuva refresco natural

Esta simpática fruta, que procede de los Andes, se le conoce de diferentes nombres, pero tiene muchas propiedades nutricionales y curativas, de ahí que también se le llame “fruta del amor”. Parece un tomate minúsculo, tiene semillas tan pequeñas que se puede consumir el fruto completo. Se disfruta en ensaladas, salsas, se usa en repostería.
 Quizás la receta más simple sea preparar un fresco natural.  La perla de sus frutas están envueltas en una especie de capucha, material como una hoja, la cual se retira. Se lavan las frutas y se licua 1 taza de estas con 1 litro de agua. No es necesario colar. Se vierte en un pichel, se endulza al gusto y se sirve con hielo.


Su aporte terapéutico purifica la sangre, tonifica el sistema óptico y colabora en problemas de boca y garganta. Apoya el trabajo de los riñones y se recomienda contra parásitos intestinales. 
Además de conocerse como un tranquilizante natural, a la Uchuva se le atribuyen propiedades afrodisiácas, por eso se le dice la “fruta del amor”. Haga la prueba! 

jueves, 23 de enero de 2014

ravioles de cantina

Los raviolis (del italiano ravioli, plural del genovés raviolo, ‘plegado’), conocidos en el área rioplatense y en América como ravioles,  son básicamente cuadros de pasta replegados y rellenos, variando estos según las diferentes regiones, recetas y culturas culinarias. Toda la explicación de posibles orígenes e historia se pueden leer en este ENLACE de la Wikipedia.

Como sucede con muchas recetas que se extienden a nivel internacional, se adaptan y en otros casos se “maltratan” de su forma original, en Costa Rica tenemos los llamados Ravioles de cantina, que vienen siendo básicamente los mismos canelones (pasta tubular) rellenos, pero no rebozados en huevo que es la forma tradicional, sino que se cubren con harinas y cerveza. Es una boca (entrante, botana, tapa) que se sirve en algunos bares, denominándose “cantina” en las zonas rurales del país. Así también podrían encontrarlo en algún menú como canelones de cantina. 
Otra diferencia de los canelones, es que éstos se sirven o bien solo en su cobertura de huevo batido, o servidos con salsa de tomate. Los ravioles de cantina, más bien se acompañan de ensalada y salsas extras, como mayonesa, mostaza y kétchup. Aquí Cocina Costarricense les comparte un acercamiento a la receta.
Requiere para la mezcla del rebozo o cobertura, la misma cantidad de harina de trigo que de harina de maíz (1/2 taza por ejemplo) y 1 taza de cerveza. Simplemente mezclar las harinas y añadir a pocos la cerveza, para formar una pasta húmeda, suave y floja, pero tampoco muy líquida. 

 Es importante dejar reposar, al menos 30 minutos, pero puede ser desde horas antes;  el harina de maíz dará el toque crujiente de la textura; queda al gusto si le añade una pizca de sal o algún condimento de su preferencia. Se mezcla con batidor globo suavemente.
La pasta, que son los canelones, se cocinan en agua hirviendo (según las instrucciones del fabricante) y luego se rellenan típicamente de carne mechada, pollo arreglado, carne molida (podrían hacerse de queso y/o tocineta). Una vez rellenos se pasan por la mezcla a cubrir bien, tapando los extremos y se fríen en aceite caliente, dorando por ambos lados y se escurre el exceso de grasa en servilletas.

Se sirven sobre tortillas y se acompañan con una ensalada simple, repollo picado y las salsas para que cada quien se sirva. Entre antojos y formas de presentación podrían acompañarse de guacamole o “pico de gallo” (tomate picado). Si comparten la receta, recuerden indicar mi blog como FUENTEde información. Espero sea de provecho! 

miércoles, 22 de enero de 2014

sopa de arracache

No pongo en duda que las recetas nacen según el área donde se viva, según las necesidades y recursos con que se cuente. Si es de influencia más agrícola, marina o con otras tendencias. Y también dependiendo la curiosidad de quien las prepara. En tiempos de antaño se recurría a muchos ingredientes como plantas, tallos y flores, experimentando con ellos o marcando para siempre una misma forma de hacer la preparación.

Hay comidas que toda una vida he disfrutado de la misma forma. O se encasilla a un ingrediente en tres procedimientos y nada más. A través de la lectura en libros de gastronomía y ahora con el auge de las redes sociales, se topa uno ingredientes que no sabes exactamente lo que son. Esto porque son llamados diferentes de dónde vives. 
 En Costa Rica el tubérculo o raíz llamado Arracache, que tiene un sabor muy singular, y que es conocido por manchar la piel y prendas cuando se le quita la cáscara, siempre lo he visto y comido en picadillo. Hervido y picado y luego arreglado con papa, carne, chorizo o simple. Pero siempre en picadillo. No había tomado ni tiempo ni consideración para creer que se lograra hacer de otra forma. 
Hace un corto tiempo un seguidor de la página me dijo que había experimentado en hacer arepas, usando arracache y que las bautizó como arrechas (VER RECETA). Pues yo también quise hacerlas y resultó interesante y bueno. Ahí quedó la historia y volví a mis picadillos. Estos días, vi una entrada con el ingrediente “cepa de apio”, la curiosidad por aprender me condujo a internarme en varias fuentes y dar con que es nuestro “arracache”. Paralelamente aprendo que el nombre más común es ARRACACHA (con A) y que se consume en diferentes países de Suramérica, en variedad de recetas!

Como raíz milenaria precolombina, es en Perú donde existen también variedades. Brasil lo cultiva en grandes proporciones, donde también lo convierten en harina para otras recetas, como postres, panes y sopas. En Venezuela, se le conoce “apio verde” y en Ecuador es llamada “zanahoria blanca”. Contiene mayor valor nutricional que la papa y es cultivada en las regiones andinas, convirtiéndose en un alimento completo para niños y ancianos. Es rico en betacaroteno,  vitamina A, calcio y hierro.  Es un excelente antioxidante y  fortalece el sistema inmunológico.
Siempre busco un punto de inicio fácil. Y entonces preparé una sopa o crema, pues aunque simple, no podría imaginar su sabor. En nuestros mercados y ferias del Agricultor se logra comprar entera la raíz, considerando el pelar la misma de cuidar no mancharse. Pero también se consigue ya pelado y picado; como en los supermercados. Una vez que logres conseguirlo, considere un medio kilo (500 gr) de arracache pelado y picado.

Ponga una olla con 1 litro de agua a fuego medio, añada el arracache y 1 cucharadita de sal. Adiciones unas 4 papas peladas y partidas en mitades. Deje hervir y calcule la suavidad de la papa, para determinar que ya está listo. Retire del fuego y espere a que enfríe un poco. Lo que procede es licuar todo el contenido para obtener la crema.
En lo personal siempre me ha gustado “sentir” algo de textura del ingrediente principal. Entonces dejo aparte al menos 2 cucharadas grandes sin licuar. En la licuadora combine con 2 cucharadas de queso crema, un ramito de culantro. Una vez licuado, se regresa a la olla. Yo añado lo que tenía en reserva. Verifique el sazón y añada pimienta blanca o algún condimento a su gusto. Se le puede dar realce de color con 1 zanahoria pequeña cruda rallada que también se pone en este momento.
Deje calentar nuevamente hasta que alcance el primer hervor y estará lista para servir. Puede servir en platos hondos o bien usar pan campesino (redondos) a los que se les corta una tapa, se les extrae el relleno y se hornean unos minutos para que se tuesten y sirvan de recipiente. La experiencia me gustó mucho, un sabor que mantiene la esencia del arracache, pero en una consistencia y presentación que no imaginé, pero resultó muy buena.